Wednesday June 28 2017
8 octubre, 2013
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las competencias en matemáticas y comprensión lectora son pésimas en niños y adultos con sistemas educativos que ni educan ni forman

La noticia del día en Educación en España es que los resultados de los españoles adultos en matemáticas y comprensión lectora es horroroso según el informe Pisa.

La primera reacción en periódicos y televisión es poner “el grito en el cielo” – ¿cómo es posible que pueda pasar ésto?”. Luego viene lo de compararse con los demás – pero lo italianos están debajo en .. – y luego echarle la culpa al gobierno de turno (por supuesto al partido político contrario).

Después de este breve análisis pasan a otro tema de más interés por que nuestra incapacidad para aprender y enseñar no mantiene la audiencia demasiado tiempo. En el periódico se pasa de página.

Cuando el informe Pisa habla de lo mal que van los estudiantes españoles, nuestros pequeñines, le dedican un poco más de tiempo. Pero cuando somos los adultos los que tenemos que avergonzarnos es mejor dejarlo pasar.

A pesar de todo, hay un cierto aire de despreocupación en los comentaristas televisivos, como si en el fondo el tema no estuviera a la altura de las grandes estafas, las quiebras de los bancos o el último asesinato de violencia de género o familia. Bueno, el analfabetismo y la ignorancia educativa y formativa no mata a nadie. Sólo hunde generaciones en la ignorancia, roba las posibilidades de progreso científico, tecnológico, comercial y empresarial a poblaciones enteras, genera fuga de talentos que empobrece los países y desestructura el tejido de progreso de las personas haciendo que dependan de otros que sí tuvieron una buena formación para sus hijos y no de sí mismos.

Son terribles daños que sólo se pueden ver con perspectiva y tiempo.

Llevo años oyendo los pésimos resultados que obtienen los españoles en el informe Pisa. Los resultados en matemáticas siempre son horribles. Pero la verdad es que las ciencias, en general, suelen estar parejas. Ahora también se habla de la comprensión lectora y éso me trae a la memoria cuando hace no tanto tiempo se comentaba que los niños españoles no sabían escribir bien, ni redactar un texto decentemente ni tenían ni idea de ortografía.

Será cosa de los españoles? No, creo que no. Creo que los países nos sirven de referencia para una forma de entender y tratar la educación.

Da igual que seamos españoles, italianos, griegos, argentinos, mejicanos o estadounidenses …..  da lo mismo …. a mi entender, mientras la educación esté en manos de los políticos seguiremos teniendo los mismos problemas. El motivo es por que los políticos gestionan a según su criterio ideológico, político y económico, todo está a disposición de sus criterios particulares y la educación debe gestionarse por expertos que analicen, busquen y adapten el sistema educativo a la infancia y a las necesidades reales de formación.

Cómo aprenden los niños y qué necesitan aprender realmente deberían ser los únicos criterios para diseñar y poner en marcha un sistema educativo

Es así de sencillo …. y así de increíblemente complicado.

Pero no todo depende de los gestores políticos. El sistema educativo en sí mismo es una pena: Faltan recursos, falta motivación y falta una organización real basada en las características de los niños, no en las necesidades de la sociedad. Así que los gobiernos y los gestores educativos de los gobiernos deberían disponer de medios y recursos eficaces para conseguir esos objetivos. Desgraciadamente el dinero suele dirigirse a otras cosas antes que a Educación y éso se paga .. a la larga.

Y los padres? Parece que los padres no tienen nada que ver con todo ésto.

– Al fin y al cabo, los padres son sólo padres – me comentan – no son profesores, ni tienen la formación ni la preparación necesaria.

Es verdad, muchos padres creen que el colegio es un relevo en los que ellos delegan al completo la formación y educación de sus hijos. Ellos tiene otro papel en la vida de sus hijos que no tiene nada que ver con el colegio … a menos que la directora les llame o tengan que ir a las reuniones de padres. Esta forma de delegar al 100% conlleva una conclusión terrible: “Si algo sale mal es culpa de los profesores, del director o de los políticos”. Eso es lo que piensan estos padres y curiosamente, éso es lo que piensa la mayoría de la población.

En el mejor de los casos, la idea que hay detrás de estas actitudes es que “los padres tienen que trabajar así que no pueden preocuparse de éstos temas, para éso está el colegio”.

No pueden, no están preparados, no saben cómo hacerlo, no es su trabajo, …. hay muchas explicaciones para un mismo resultado: los padres se desentienden de la educación y formación de sus hijos, y lo dejan en manos de un sistema educativo que se muestra ineficaz y frustrante año tras año.

No es cuestión de países. Es cuestión de formas de pensar y entender la educación. Cuando los padres se sienten comprometidos y se involucran en la educación de sus hijos, independientemente de que tengan tiempo, estén preparados para hacerlo o se sientan desbordados por lo que implica, esta actitud y compromiso conlleva unas acciones y un trabajo continuado afectivo y serio que repercute directamente en los resultados estudiantiles. Y cuando las sociedades exigen a sus gobiernos un trato digno para la infancia y la educación, por encima de los intereses políticos, las modas y los acontecimientos dominantes, esas exigencias se consolidan en estructuras sólidas y coherentes que apoyan una formación continuada y eficaz a lo largo de las generaciones.

Nuestra forma de pensar y ver la educación es contagiosa. Lo que nosotros creemos se lo transmitimos a nuestros hijos, actuamos en consecuencia y nos relacionamos con personas que tienen el mismo enfoque y compromiso que nosotros. Elegimos colegios y formas de educar acorde a nuestro pensamiento. Votamos políticos que les gusta que deleguen en ellos la educación o que nos exigen participar activamente. Criticamos lo que es diferente y aplaudimos lo que nos gusta … también en educación.

Pero no nos responsabilizamos de los resultados.

Es como si nos negáramos a nosotros mismos que todo está interrelacionado y nos olvidáramos de que:

para criar un hijo hace falta una tribu entera

Al final, entre unos y otros, el colegio se convertido en un aparcamiento que compara, etiqueta y clasifica niños masificados y profesores carentes de los recursos y enfoques adecuados …. y quien paga el precio de este sinsentido son los niños … que, al cabo de unos cantos años, se harán adultos y seguirán “suspendiendo” hasta en las competencias más básicas.

Quizá en vez de comparar notas, deberíamos cambiar de enfoque y aprender que enseñar es un tesoro valioso que hay que cuidar por que está destinado a lo más valioso que tenemos: nuestros hijos.

 

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About Eva Drake

Eva Drake

Psicóloga clínica Univerdidad Complutense de Madrid (1992)

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