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6 octubre, 2013
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Ayuda a tu hijo a ser un paciente activo frente a la enfermedad y los accidentes

Antiguamente nos enseñaban que un paciente era alguien pasivo, que espera y deja actuar a los que saben, que “deja que el doctor haga su trabajo” y no molesta, es decir aguanta el dolor sin molestar demasiado. Con los años, la Ciencia y las investigaciones médicas se ha descubierto que la actitud del paciente tiene un peso clave en la lucha contra la enfermedad o la recuperación de los accidentes.

Como te ves a tí mismo, los sentimientos que tengas, las ansias de vivir y recuperarse pueden ser un “medicamento” natural más que se añade al del doctor. No se trata de milagros sino de endomorfinas, dopaminas y adrenalina que segrega nuestro cuerpo y ayuda en los procesos de curación.

Incluso hay un valor vital a nivel preventivo, cuando aprendemos a cuidarnos, buscamos lo mejor para nuestra salud y evitamos las situaciones de riesgo.

Paciente pasivo? no gracias, prefiero que mi hijo sea un paciente activo

Sí, creo que cuando un niño enferma o ha tenido un accidente es bueno que le enseñemos a ser un paciente activo.

Hay una parte importante de esa actitud que depende de la personalidad de cada niño, pero hay otra parte en la que nosotros tenemos mucho que decir. Lo que le enseñemos y lo que él aprenda puede ser muy importante.

Ahora bien, qué podemos hacer para ayudar a que nuestros hijos tengan una actitud activa?

Primer paso

Un niño necesita saber que hay alguien a su lado que va a cuidar de él, que le ayudará y le reconfortará.

Lo primero que necesita un niño es cariño y consuelo. Díselo con tus palabras pero también con caricias y abrazos que le transmitirán todo tu amor y consuelo. Desde la caída más tonta hasta en una larga enfermedad, el cariño y el consuelo son imprescindibles en la infancia …y en la edad adulta.

No hagas reproches ni expresiones del tipo “ya te lo dije” o “eso te pasa por no hacerme caso” etc. Es posible que tu hijo no te haya hecho caso y que tú le hubieras avisado. Es seguro que tú sabías mucho mejor que él lo que había que hacer y lo que no había que hacer … pero ahora no es el momento de decírselo ni ésa es la forma de hacerlo.

Segundo paso

Un niño necesita saber qué pasa en su cuerpo

Explícale siempre a tu hijo qué es lo que pasa en su cuerpo cuando se encuentre enfermo, cansado o haya tenido un accidente. Utiliza palabras sencillas, comprensibles y que formen parte del vocabulario habitual del niño. No infantilices las explicaciones por que tu hijo es muy inteligente y puede comprender perfectamente tus explicaciones si las haces bien, es decir adaptadas a su edad. Además los virus, bacterias, células, huesos, músculos y todo lo que pasa en el cuerpo crean las más fascinantes de las historias sin necesidad de inventar, infantilizar ni añadir nada.

Recuerda que cuando tú estás enferma o has tenido un accidente te gusta saber qué es lo que está pasando en tu cuerpo. Te gusta que el médico te lo explique de forma profesional pero comprensible y te gusta que te diga la verdad sin asustarte ni minimizar lo que pasa. Sobretodo te gusta que cuenten contigo (que no te ignoren y actúen sin más). Es una reacción normal ya que eres tú quien tiene la enfermedad o el accidente.

Recuerda también que a un niño le pasa exactamente lo mismo.

Tercer paso

Un niño necesita saber que se le va a curar

Para un niño, igual que para cualquier persona, saber que te vas a curar es reconfortante, le ayuda a estar más tranquilo y en calma, a sentirse seguro y protegido.

Si además se lo explican y cuentan con él, le ayudará a sentirse considerado, tratado como una persona inteligente. Por éso saberlo simplemente no es suficiente. También tiene que comprenderlo. Así que cuando tenga que ir al médico explicarle lo que es el médico desde un punto de vista positivo. No le lleves sin contar con su opinión. Explícarle lo que son las medicinas, cuando tenga que tomarlas, avísale de su sabor si no es agradable, infórmarle para qué sirven y por qué se lo das. A nadie le gusta ir al médico, ponerse vacunas o tomar medicinas. No suele ser agradable pero lo hacemos para conseguir curarnos. Por lo general, ésto lo aprendemos por que nos lo imponen nuestros padres, sin embargo también tienes la posibilidad de explicárselo a tu hijo, hacerle partícipe y seguir la dinámica normal de la enfermedad o el accidente, es decir, aprovecha cuando se sienta mal para ir al médico y que vea por sí mismo cómo se va curando.

Cuarto paso

Un niño necesita saber que puede hacer algo para solucionar su problema

Tener cariño, estar informado saber que hay alguien que te cuida y que te están curando es parte del proceso para tener una actitud activa como paciente. Pero es imprescindible tener una actitud participativa para ser realmente activo.

Una forma de conseguirlo es hacer pequeñas preguntas que hagan partícipe al niño en su proceso de curación. ¿Te pones ahora el termómetro, lo vigilas tú? ¿tomamos ya el jarabe? Hazlo de modo que él participe en decisiones pequeñas pero importantes …. aunque seas tú quien controla la situación.

A veces la enfermedad o la recuperación de un accidente sólo nos permiten ser pacientes, saber esperar, dejar que los procesos de curación avancen y realicen su camino. A veces para ser un buen paciente simplemente hay que ser paciente.

Pero incluso éso es algo que hay que saber, comprender y aprender. Nuestra labor está en enseñarlo, en enseñar a nuestros hijos estrategias y recursos que les sirvan para que ese tiempo de espera no se haga eterno e insufrible. Aprender a estar tranquilo, leer un cuento, dormir para coger fuerzas, respirar despacio, a distraerse un poquito, hacer algún juego tranquilo en la cama, …. esas pequeñas cosas que les ayuden a sentirse activos mientras descansan y se recuperan y que ellos puedan controlar.

Otras veces ser un buen paciente implica creer en uno mismo, en la capacidad de tu cuerpo para recuperarse y en las ganas de conseguirlo. En esas situaciones la creatividad, la autoestima, la motivación y la fe en aquello que crees son las estrategias que puedes trasmitirle para que las usen como un juego en el que luchan contra la enfermedad.

Vale la pena dedicarle una pequeña frase, unas explicaciones cortas pero muy claras y darle algo de tiempo para que comprenda lo que le está pasando, se sienta parte activa de todo ello y tenga una actitud participativa.

Quinto paso

Un niño necesita saber que puede hacer algo para evitar que vuelva a pasarle  éso a su cuerpo.

Ahora es cuando hay que explicarle que la próxima vez tiene que hacerte caso. Pero siempre será mejor que le informes, le avises y dejes que él se equivoque las veces que tenga que equivocarse .. siempre y cuando no haya ningún peligro para su salud)

Tanto para los niños como para los adultos estar informado de lo que nos pasa y cómo solucionarlo tiene efectos psicológicos positivos: Saber qué es lo que te pasa y cómo curarlo te hace sentirte menos vulnerable, te ayuda a no sentir miedo y te permite tomar una postura activa frente a la enfermedad o las consecuencias del accidente.

Ahora bien:

Recuerda que cada niño es diferente, así que no hay recetas mágicas para todos, cada uno encontrará su forma de ser activo y participativo en su mente y su corazón.

 

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About Eva Drake

Eva Drake

Psicóloga clínica Univerdidad Complutense de Madrid (1992)

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